MesaColombiana
SopaSantander

Ajiaco santandereano

Sopa espesa y campesina de Santander: costilla o rabo de res con garbanzo, papa, plátano verde, yuca, arracacha y auyama que se deshace en el caldo, perfumada al final con guacas y mucho perejil.

Preparación
25 min
Cocción
1 h 50 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

En Santander el ajiaco no tiene nada que ver con el de Bogotá. Aquí es una sopa de olla grande, de costilla de res y vituallas, que se espesa con la auyama deshecha y se perfuma con guacas, una hoja silvestre de la región. En la provincia de Guanentá lo hacen con garbanzo, que le da cuerpo y un sabor a grano tostado. Te contamos cómo prepararlo en la olla de presión sin que pierda ese gusto de almuerzo de finca, y cómo lo cambian en Charalá, en Chima o en Ocaña.

  1. Paso 1. 40 minutos

    Escurre los garbanzos remojados desde la víspera, ponlos en la olla de presión con 500 ml de agua, tapa y cocina a fuego medio durante 30 minutos contados desde que la válvula empieza a pitar. Apaga y deja salir toda la presión antes de abrir.

  2. Paso 2. 45 minutos

    Agrega a los garbanzos el litro de agua restante, la costilla o el rabo, el laurel, el comino, la sal y la pimienta; deja que hierva destapado 5 minutos retirando la espuma, tapa de nuevo y cocina con presión a fuego medio 35 minutos, hasta que la carne se separe del hueso y los garbanzos se deshagan entre los dedos. Libera la presión antes de destapar.

  3. Paso 3. 25 minutos

    Con la olla abierta, agrega la papa, el plátano verde partido con la mano, la yuca y la arracacha en rodajas; cocina a fuego medio bajo, sin presión y con el caldo apenas burbujeando, durante 20 a 25 minutos, hasta que un tenedor las atraviese sin resistencia.

  4. Paso 4. 20 minutos

    Añade la auyama en cuadros, la arveja tierna y las guacas picadas; tapa y cocina a fuego medio bajo de 15 a 20 minutos, revolviendo de vez en cuando para desbaratar la auyama, hasta que la arveja esté blanda y el caldo se vea anaranjado y espeso.

  5. Paso 5. 5 minutos

    Retira la hoja de laurel, prueba y ajusta la sal y la pimienta; si el caldo está demasiado espeso, agrega agua caliente de a media taza y deja hervir 2 minutos. Sirve bien caliente y esparce una cucharada de perejil picado sobre cada plato.

Historia y territorio

Es una sopa de plato fuerte para cuatro. Primero se ablandan los garbanzos remojados desde la noche anterior y luego la costilla o el rabo de res con laurel, comino tostado, sal y pimienta. Sobre ese caldo entran en cuadros grandes la papa, el plátano verde, la yuca y la arracacha, que en Santander llaman apio. Al final llegan la auyama, la arveja tierna y las guacas; la auyama se desbarata al revolver y deja el caldo anaranjado y espeso, sin llegar a ser crema. Se sirve con perejil picado por encima, bien caliente.

En los pueblos santandereanos la sopa es el centro del almuerzo y el ajiaco comparte mesa con las ruyas, el mute y el sancocho de chorotas. Es comida de fogón largo: en Charalá cuentan que a leña puede tardar de tres a cuatro horas, y que el plátano se parte con cuchara o con la uña para que no se ponga negro. Cada pueblo le pone su sello: unos le echan repollo, otros fríjol verde, habas o mazorca, y en Guanentá entra el garbanzo. Lo que casi nunca falta son las guacas, que le dan ese aroma de monte que distingue al ajiaco santandereano de cualquier otro, y un buen plato de arroz blanco al lado.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve el ajiaco en plato hondo, con un trozo de costilla y de cada vitualla, y pon la olla en el centro para repetir. Al lado van muy bien un poco de arroz blanco y una ensalada fresca de tomate pelado, pepino cohombro, cebolla cabezona y repollo en tiras finas con limón y sal. En Ocaña lo acompañan con una salsa de tomate y cebolla, cebollitas encurtidas y ají; en Charalá, con un plato de pollo sudado en cerveza. Para tomar, un jugo de panela con limón bien frío.

Para guardar

Deja que la sopa pierda el vapor, pásala a recipientes con tapa y guárdala en la nevera antes de que pasen dos horas desde que la bajaste del fuego; dura bien de 2 a 3 días. Al enfriar espesa mucho porque la auyama y la yuca siguen soltando almidón, así que al recalentar añade un poco de agua y llévala a un hervor franco durante unos minutos, revolviendo desde el fondo. No la congeles con las vituallas: la papa y la yuca se ponen arenosas.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.