MesaColombiana
Panadería y amasijosLa Paz, Cesar

Almojábana de La Paz

Amasijo de maíz remojado, queso costeño y azúcar, horneado hasta dorar por fuera y quedar suave por dentro, tal como se hace desde hace generaciones en La Paz, Cesar.

Preparación
—
Cocción
—
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

La almojábana de La Paz nace del maíz blanco pilado que se remoja durante tres días, se muele junto con queso costeño y azúcar, se airea con un poco de soda y se hornea hasta lograr una textura suave y dorada. Es el amasijo insignia de este municipio del Cesar, distinto de la almojábana de cuajada del interior del país, y se reconoce por su forma de rosquilla y su venta envuelta en telas de colores para conservar el calor.

  1. Paso 1. 3 días

    Remojar el maíz blanco pilado en agua fresca durante tres días, cambiando el agua si es necesario, hasta que los granos estén blandos.

  2. Paso 2.

    Molturar el maíz remojado junto con el azúcar y el queso costeño hasta obtener una base uniforme, e ir incorporando la leche poco a poco hasta lograr una mezcla homogénea.

  3. Paso 3.

    Incorporar la soda con cuidado, mezclando suavemente para no exceder la dosis, ya que un exceso de soda desarma la masa de la almojábana.

  4. Paso 4. 7 horas

    Cubrir bien la masa y dejarla en reposo antes de iniciar el moldeo de las almojábanas, durante siete horas.

  5. Paso 5.

    Precalentar el horno con anticipación antes de introducir las almojábanas, para asegurar una cocción pareja.

  6. Paso 6.

    Moldear porciones individuales con la masa reposada y hornearlas hasta que adquieran una textura suave y dorada, controlando la cocción por observación.

  7. Paso 7.

    Verificar que la temperatura interna de la almojábana horneada alcance un punto de cocción seguro antes de servir, evitando masa cruda en el centro.

Historia y territorio

Esta es la almojábana horneada de La Paz, Cesar: una masa de maíz blanco remojado, molido con queso costeño, azúcar y un toque de soda, que reposa varias horas antes de moldearse y hornearse. El resultado es un panecillo de corteza dorada y centro suave, con el sabor lácteo del queso costeño y el dulzor justo del azúcar, muy distinto de las almojábanas de cuajada que se preparan en el interior de Colombia.

En La Paz, Cesar, la almojábana se prepara con maíz pilado remojado tres días, queso costeño, azúcar, leche y soda, y se hornea en hornos de barro presentes en casi todos los patios del municipio. La receta pasa de generación en generación entre matronas como Manuela Gómez y su hija Malbis Zequeira, y en 2019 la actividad almojabanera fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del Cesar mediante la Ordenanza 190.

En La Paz, Cesar, la venta de almojábanas mueve la economía local a través de microemprendimientos familiares. La alcaldía estableció turnos entre hombres y mujeres vendedores para evitar competencia, y el Parque de las Almojábaneras es el punto central de comercialización del municipio.

Grabado de un paisaje de la región CaribeRegión CaribeVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

En La Paz, las almojábanas se sirven recién horneadas, envueltas en telas de colores para conservar el calor mientras se venden en las calles desde temprano. Se disfrutan solas, como pan de media mañana, o acompañadas de un tinto o café caliente. Tradicionalmente se transportan en bongos o bateas de madera cubiertas con varias capas de tela para mantener su temperatura durante horas.

Para guardar

Consume las almojábanas preferiblemente el mismo día de horneadas, manteniéndolas envueltas en un paño de cocina limpio para conservar su calor y humedad, tal como se hace tradicionalmente en La Paz. Si quedan piezas, guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente por un día como máximo y recaliéntalas brevemente en horno tibio antes de servir; evita refrigerarlas por periodos largos, ya que la masa de maíz y queso puede perder textura y humedad.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.