MesaColombiana
Panadería y amasijosEl Carmen de Bolívar

Galleta chepacorina

Harina de trigo, queso costeño madurado y una miel de leche con azúcar se unen en una galleta grande, crocante por fuera y suave por dentro, horneada como manda la tradición carmera documentada en Bolívar.

Preparación
—
Cocción
30 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

La chepacorina es la galleta grande, dorada y de borde tostado que se vende en las calles de El Carmen de Bolívar desde hace más de ochenta años. Su sabor combina el dulzor de una miel de azúcar madurada con el toque salado del queso costeño, resultado de un proceso de dos días que antecede al amasado. Esta versión sigue el método carmero documentado, con maduración de miel y queso, mezcla con harina y bicarbonato, y horneado final hasta que la masa dora y se infla ligeramente. Nota editorial: toda la evidencia consultada ubica esta receta en El Carmen de Bolívar, departamento de Bolívar; si en tu catálogo la ves asociada a Sucre o al anís, se trata de un registro distinto que esta ficha no confirma.

  1. Paso 1. 2 días

    Cocinar la leche y preparar una miel con el azúcar; dejar madurar la miel de azúcar durante dos días. Poner el queso molido a madurar por separado.

  2. Paso 2.

    Revolver la miel de azúcar madurada con la leche cocida; incorporar en la mezcla el toque secreto de la familia (omitido en esta fórmula base por no ser reproducible).

  3. Paso 3.

    Sobre la mesa o en un bote, colocar la harina de trigo, agregar el queso madurado y el jugo de la miel con leche; adicionar el bicarbonato y revolver todo hasta homogeneizar.

  4. Paso 4.

    Estirar la masa sobre la mesa, brillarla con aceite y cortar las galletas en discos; pintarlas con leche por encima antes de hornear.

  5. Paso 5. 30 minutos

    Hornear las galletas hasta que doren y se inflen ligeramente, siguiendo el tiempo documentado por el ancla de método carmero.

  6. Paso 6.

    Dejar enfriar las galletas sobre una rejilla antes de servir, para facilitar su manejo y asentar la textura final del amasijo.

Historia y territorio

Galleta de amasijo típica de El Carmen de Bolívar, hecha con harina de trigo, queso costeño madurado, leche cocida y una miel de azúcar reposada durante dos días. La masa se estira, se brilla con aceite, se corta en discos, se pinta con leche y se hornea hasta dorar e inflarse levemente. Su interior queda suave y quesudo, y el exterior crocante, con el borde ligeramente tostado que caracteriza al horneado tradicional carmero. No lleva anís: ninguna fuente documental sobre esta galleta lo menciona.

La chepacorina nació en El Carmen de Bolívar de la mano de Josefa Corina Ríos Torres, conocida como 'Chepa', quien añadió queso y leche a una galleta de soda que ya elaboraba en su panadería. Tras su muerte, la receta pasó a Francisco Díaz, su colaborador, y luego a los descendientes de la familia Díaz, que continúan produciendo la galleta de forma artesanal e industrial en el municipio.

En El Carmen de Bolívar la chepacorina es más que una galleta de venta callejera: sostiene decenas de fábricas familiares y microempresas que emplean directa e indirectamente a miles de personas en el municipio, y su producción ha pasado de hornos de leña a hornos de gas sin perder, según sus artesanos, el sabor original de la receta de Josefa Corina.

Grabado de un paisaje de la región CaribeRegión CaribeVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

La chepacorina se sirve entera o partida, tal como se vende en las calles de El Carmen de Bolívar, y su compañía tradicional es un tinto o café con leche, que resalta el contraste entre el dulzor de la miel y el toque salado del queso. No hace falta ningún acompañamiento adicional para disfrutarla; el café es la combinación documentada en la tradición carmera.

Para guardar

Guarda las galletas ya frías en un recipiente cerrado a temperatura ambiente y consúmelas en pocos días; al llevar queso y leche, no se recomienda extender la conservación por semanas sin refrigeración, ya que ninguna fuente documenta un proceso de conservación prolongado seguro.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.