MesaColombiana
PasabocasCorozal y San Juan de Betulia, Sucre

Diabolines (yabolines)

Bolitas doradas y crocantes de almidón de yuca y queso costeño, horneadas hasta que suenan al partirlas: el amasijo que sostiene la economía de Corozal y San Juan de Betulia, en Sucre.

Preparación
30 min
Cocción
15 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

El diabolín (o yabolín) es una bolita de almidón de yuca y queso costeño que se hornea hasta dorar y crujir por fuera, quedando esponjada por dentro. Se prepara mezclando queso molido, almidón, sal, huevo batido, mantequilla y leche en una masa homogénea que se boliya y se hornea en bandeja. Es un pasabocas tradicional de los municipios sucreños de Corozal y San Juan de Betulia, donde tradicionalmente se cuece en hornos de barro calentados con leña.

  1. Paso 1.

    Moler o rallar el queso costeño y mezclarlo con el almidón de yuca, la sal, los huevos batidos, la mantequilla y la leche hasta integrar todos los ingredientes

  2. Paso 2.

    Amasar bien la mezcla con las manos hasta obtener una pasta homogénea, sin grumos, cuidando que no quede ni muy líquida ni muy seca

  3. Paso 3.

    Formar bolitas pequeñas y uniformes con la masa, y colocarlas separadas entre sí sobre una bandeja metálica engrasada o antiadherente

  4. Paso 4. 15 minutos

    Precalentar el horno a 350°F (177°C) y hornear las bolitas hasta que estén doradas y crocantes por fuera

  5. Paso 5. 5 minutos

    Retirar del horno y dejar enfriar ligeramente sobre una rejilla antes de servir, para facilitar el manejo y estabilizar la textura

Historia y territorio

Se trata de bolitas pequeñas y uniformes de masa cruda que van directo al horno sobre una bandeja engrasada, sin fritura ni remojo previo. La combinación de almidón de yuca agrio y queso costeño rallado produce, al hornear, una costra dorada y quebradiza que envuelve un interior denso y salado. Se sirven como pasabocas para picar, acompañando otros platos de la mesa Caribe, y se guardan bien en bolsa o recipiente hermético una vez fríos.

Los diabolines son parte importante de la identidad culinaria de Corozal y San Juan de Betulia, en Sucre, y una fuente principal de empleo para sus habitantes; se elaboran con productos de las tierras de Sucre, Córdoba y Bolívar, y tradicionalmente se hornean en leña dentro de tártaras o bandejas. En Betulia, el nombre se transformó de diabolín a yabolín para diferenciarse de la versión de Corozal, cambiando la 'd' por una 'y'.

El diabolín se produce y se vende como sustento económico en Corozal y San Juan de Betulia, donde familias enteras se dedican a distintas etapas de la cadena: cultivo de yuca, molienda del almidón, amasado, horneado y distribución. La preparación en horno de leña, calentado tradicionalmente con boñiga de vaca para mantener el calor por más tiempo, marca su carácter artesanal y distinto de otros amasijos costeños.

Grabado de un paisaje de la región CaribeRegión CaribeVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve los diabolines recién horneados y aún tibios, en un plato grande o bandeja, como pasabocas para picar antes o durante la comida principal. Encajan bien junto a otros amasijos costeños o como acompañamiento de platos de la mesa Caribe, como pescados sudados en leche de coco o arroz con coco. Al ser un bocado seco y salado, combinan naturalmente con bebidas frías como jugo de corozo, limonada o gaseosa tipo Kola Román.

Para guardar

Deja enfriar completamente los diabolines sobre una rejilla antes de guardarlos en una bolsa o recipiente hermético, a temperatura ambiente, para conservar el crocante por un par de días; evita refrigerarlos por periodos largos porque la humedad del refrigerador ablanda la costra.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.