MesaColombiana
AcompañamientoChocó, región del Pacífico colombiano

Ensalada de pringamoza (ortiga)

Aprende a domesticar la ortiga silvestre del Pacífico chocoano: escaldado seguro, aliño fresco de cebolla y limón, y un acompañamiento campesino que sorprende por su textura suave.

Preparación
15 min
Cocción
3 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

La pringamoza, conocida también como ortiga en el Chocó, es una planta urticante que muchos evitan por su ardor al tacto, pero que en la cocina del Pacífico se transforma en una verdura suave y nutritiva. El secreto está en el escaldado: pasar las hojas por agua hirviendo elimina los pelos que producen la picazón, dejando una hoja tierna lista para aliñar. Es un plato campesino, sencillo, que convierte una hierba silvestre en un acompañamiento fresco y aprovechable.

  1. Paso 1.

    Recolectar las hojas tiernas de pringamoza usando guantes o una bolsa y tijeras para evitar el contacto directo con la planta urticante.

  2. Paso 2.

    Pasar las hojas de pringamoza por agua hirviendo (escaldado) para eliminar los pelos urticantes antes de consumirlas.

  3. Paso 3. 5-10 minutos

    Escurrir bien las hojas escaldadas y dejarlas enfriar a temperatura ambiente antes de continuar con el aliño.

  4. Paso 4.

    Mezclar las hojas escaldadas y escurridas con la cebolla picada, el jugo de limón y la sal al gusto, integrando bien los ingredientes.

  5. Paso 5.

    Servir la ensalada de pringamoza fría o a temperatura ambiente como acompañamiento campesino.

Historia y territorio

Ensalada fría hecha con hojas tiernas de pringamoza (ortiga), escaldadas para retirar por completo el ardor característico de la planta. Una vez escurridas y frías, se mezclan con cebolla picada, jugo de limón y sal al gusto. El resultado es una verdura suave, de sabor herbáceo, que funciona como acompañamiento campesino sencillo, dentro del saber culinario del Pacífico con plantas silvestres comestibles.

La ortiga (Urera baccifera) se usa en el Pacífico colombiano en sopas, arroces y como verdura cocida, aprovechando sus hojas tiernas. En el Chocó, la misma planta urticante recibe el nombre de ortiga o pringamoza, nombre reconocido también en el Diccionario de americanismos como equivalente de ortiga brava. Por ser urticante, su recolección exige cuidado: se recomienda usar guantes o una bolsa con tijeras, y antes de consumirla debe pasarse por agua hirviendo para eliminar los pelos que producen ardor.

La pringamoza u ortiga forma parte de las plantas silvestres comestibles del Pacífico colombiano, un territorio donde el huerto y el monte cercano proveen verduras que rara vez llegan a mercados formales. Su aprovechamiento como alimento, documentado en la región del Chocó, refleja un saber práctico sobre cómo transformar una planta urticante en un ingrediente seguro mediante el escaldado.

Grabado de un paisaje de la región PacíficoRegión PacíficoVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Esta ensalada de pringamoza funciona bien como acompañamiento campesino sencillo, ideal junto a arroz blanco, pescado frito o sancochos del Pacífico. Se sirve fría o a temperatura ambiente, en porciones pequeñas, como contraste fresco frente a platos más contundentes o grasosos. No requiere guarniciones adicionales: su textura suave y su aliño cítrico ya cumplen el papel de refrescar el paladar entre bocados de otros platos principales. Esta sugerencia de maridaje es una propuesta de cocina y no proviene de una fuente documental específica sobre el plato.

Para guardar

Consumir la ensalada preferiblemente el mismo día de preparación. Si se guarda, conservarla en un recipiente cerrado en la nevera por pocas horas, ya que al ser una verdura escaldada y aliñada con cítrico y cebolla cruda, no hay evidencia documental sobre plazos seguros de conservación prolongada; no se recomienda recalentarla, se sirve fría o a temperatura ambiente.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.