Lentejas guisadas con hogao
Un guiso casero de lentejas que se cocina rápido en olla de presión con papa criolla y zanahoria, se espesa con hogao, ají dulce y un poco de leche, y llega a la mesa con su cucharada de hogao encima para darle presencia.
- Preparación
- 15 min
- Cocción
- 45 min
- Rinde
- 4 porciones


Preparación
Pocas ollas huelen tanto a casa como unas lentejas guisadas. Aquí se cocinan rápido en la olla de presión con papa criolla y zanahoria, y luego se dejan espesar sin tapa con hogao, ají dulce, tomillo y un poco de leche, hasta que el caldo queda cremoso y los granos siguen enteros. Al servir, cada plato recibe su cucharada de hogao por encima, un gesto que las abuelas llamaban dar presencia. Es el almuerzo sencillo que rinde, llena y sabe todavía mejor al día siguiente.
- Paso 1. 10 minutos
Extiende las lentejas en una bandeja clara, retira piedritas y granos dañados y lávalas en un colador bajo el chorro de agua fría, frotándolas con la mano, hasta que el agua salga casi transparente. Si son lentejas pardas grandes, puedes remojarlas de 2 a 3 horas en agua fría y escurrirlas; las pequeñas grisáceas no lo necesitan.
- Paso 2. 25 minutos
Pon en la olla de presión las lentejas con el agua, la papa criolla y la zanahoria, sin pasar de la mitad de la olla. Tapa y lleva a fuego medio; cuando la válvula empiece a silbar, cuenta 10 minutos, apaga y deja que la presión baje por completo antes de abrir.
- Paso 3. 15 minutos
Abre la olla y agrega 1 taza del hogao, el ají dulce, la salsa negra, el tomillo seco, la leche, la sal y la pimienta negra molida. Cocina destapado a fuego medio-bajo de 10 a 15 minutos, revolviendo desde el fondo cada tanto, hasta que las lentejas estén blandas pero enteras y el caldo se vea espeso; si se seca demasiado, añade agua caliente de a media taza.
- Paso 4. 5 minutos
Prueba y ajusta la sal. Sirve las lentejas bien calientes en platos hondos y pon encima de cada porción 1 cucharada del hogao restante.
Historia y territorio
Es un guiso espeso de lentejas pardas que se sirve como plato principal o como el principio del almuerzo, al lado del arroz. La papa criolla, picada menuda, se deshace en parte durante la cocción y le da al caldo un color amarillo suave y una textura de crema; la zanahoria pone dulzor y color. El hogao de tomate y cebolla larga es el sazón que manda, reforzado con ají dulce, una cucharadita de salsa negra y tomillo. La leche, que entra al final, redondea la acidez del tomate. Puedes servirlas solas o con carne de cerdo, pollo, salchichas o albóndigas, como se acostumbra en muchas casas.
Las lentejas son de todos los días. En Quibdó salen al almuerzo guisadas y a veces con queso, junto al plátano, el arroz y el pescado; en Bogotá, Popayán o Pasto llegan en plato aparte como el principio que acompaña el seco. Son económicas, rinden mucho y casi a nadie le disgustan, por eso nunca faltan en la alacena. Cada casa tiene su manera: con chorizo, con chicharrón, más caldosas o más secas. Y cuando se acerca el fin de año, más de una familia pone una olla grande al fuego el 31 de diciembre para recibir el año con abundancia.
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Para servir
Sírvelas como plato principal en plato hondo o como principio, en plato pando junto a una buena porción de arroz blanco. Van muy bien con tajadas de plátano maduro frito, aguacate en tajadas y una ensalada de tomate y cebolla. En la costa pacífica se acompañan con arroz y plátano; si quieres hacerlo a la manera de Quibdó, ponles encima unos cubos de queso costeño. Un jugo de lulo o de borojó bien frío completa el almuerzo.
Para guardar
Deja enfriar las lentejas destapadas y guárdalas en un recipiente con tapa en la nevera antes de que pasen dos horas; se conservan bien de 2 a 3 días. Al día siguiente quedan más espesas y sabrosas: recaliéntalas a fuego medio con un chorrito de agua, revolviendo, hasta que hiervan o lleguen a 74 °C, y calienta solo lo que vayas a comer. El hogao para servir guárdalo aparte, también en la nevera.
Variaciones y consejos
- Con carne, como se acostumbra en muchas casas: agrega en el paso 3 unos 250 g de carne de cerdo o de pollo picada y dorada aparte, salchichas en rodajas o albóndigas pequeñas ya selladas. El guiso queda más contundente y el caldo toma un sabor más hondo; deja hervir hasta que la carne llegue a 74 °C por dentro.
- A la manera de Quibdó, con queso: cuando apagues el fuego, reparte encima unos 150 g de queso costeño en cubos pequeños. El queso se ablanda sin derretirse del todo y le da al guiso un punto salado y lácteo.
- Con chorizo o chicharrón: dora 2 chorizos en rodajas o unos trozos de chicharrón y súmalos con el hogao. La grasa de cerdo perfuma todo el guiso y lo vuelve más sustancioso, ideal para un almuerzo de domingo.
- Más caldosas, casi como sopa: añade 2 o 3 tazas más de agua o de caldo de res en el paso 3 y termina con cilantro picado. Quedan para comer en plato hondo con aguacate y arroz al lado, como se sirven en muchas casas el 31 de diciembre.
- Con comino y laurel: hay quien perfuma el sofrito con media cucharadita de comino y dos hojas de laurel. El guiso toma un aroma más terroso y especiado, cercano al de las lentejas de la abuela bogotana.
- Sin olla de presión, cocina las lentejas con la papa criolla, la zanahoria y el agua en una olla común tapada, a fuego medio-bajo, de 30 a 40 minutos, hasta que estén blandas; luego sigue con el paso 3. El resultado es igual, solo tarda más y quizá necesites un poco más de agua.
- Si no consigues papa criolla, usa papa pastusa o parda en cubos pequeños. Se deshace menos, así que el caldo queda más claro y menos cremoso; aplasta unos trozos contra la pared de la olla para espesarlo.
- Puedes cambiar la leche por caldo de res o de verduras si no tomas lácteos. Pierdes la suavidad que redondea el tomate, pero el guiso gana un sabor más salado y profundo.
- Fíjate en qué lenteja compras: las pardas grandes agradecen un remojo corto de 2 a 3 horas para no reventarse en la cocción, mientras que las pequeñas grisáceas se cocinan directo y se desbaratan si las remojas.
- Pica la papa criolla más pequeña que la zanahoria. Así se deshace a tiempo y espesa el caldo, mientras la zanahoria se mantiene en cuadritos enteros que se notan en la boca.
- No te saltes la cucharada de hogao al servir: ese toque fresco por encima, que no se cocinó, cambia el plato y le da color y vida.
- Si te sobran, guárdalas para el día siguiente: las lentejas recalentadas quedan más espesas y con el sabor más asentado.
Fuentes consultadas
La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.
- Casa Editorial El TiempoAsí sabe Colombia (El Tiempo, colección de fascículos regionales)
Citada en la redacción (R9).
- biblioteca PDF auditadaBBCTC 10 - Paseo de olla - Recetas de las cocinas regionales de Colombia
Citada en la redacción (R16, R18, R20, R21, R22).
- Colombia.comLentejas a la criolla (Colombia)
Citada en la redacción (R7).
- AntojandoAndoLentejas Estofadas
Citada en la redacción (R3).
- Sweet y SaladoSopa De Lentejas Estilo Colombiano
Citada en la redacción (R4).