MesaColombiana
Postre y galleteríaColombia, receta transmitida de generación en generación

Panderos y panderitos de yuca

Galletas de almidón de yuca, azúcar, huevo, anís en grano y margarina, horneadas hasta dorar por debajo y quedar blancas por encima: crocantes afuera, arenosas y suaves adentro.

Preparación
15 min
Cocción
20 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

El pandero es una galleta colombiana de almidón de yuca que se prepara con una receta muy parecida en casi todo el país: almidón, azúcar, huevo y anís, amasados hasta lograr una masa brillante que se divide en bolitas o rollitos, se marca con un tenedor y se hornea hasta dorar apenas por debajo. Esta versión sigue la receta familiar transmitida de madre a hija, con anís en grano en lugar de licor, tal como se cocina en muchas casas colombianas desde hace generaciones.

  1. Paso 1.

    Colocar el almidón de yuca, el azúcar, el huevo, el anís en grano, la margarina y la sal en un procesador de alimentos y mezclar por varios minutos hasta que estén totalmente integrados.

  2. Paso 2.

    Vaciar la masa sobre una tabla espolvoreada con almidón; debe verse brillante. Si cuesta amasarla, agregar poco a poco más almidón hasta lograr consistencia manejable.

  3. Paso 3.

    Dividir la masa en porciones del tamaño deseado; enrollar en espiral o formar bolitas y aplastarlas ligeramente marcando canalitas con un tenedor, siguiendo el mismo marcado que emplea la fórmula del Valle del Cauca para panderos en cuadros.

  4. Paso 4. 20 minutos

    Engrasar una bandeja (tártara), colocar los panderos formados y hornear a fuego medio (180°C) hasta que se vean levemente dorados por debajo y blancos por encima.

  5. Paso 5. 10 minutos

    Retirar del horno, dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de manipular, para que la textura crocante se estabilice.

  6. Paso 6.

    Guardar los panderos en un empaque hermético a temperatura ambiente para conservar su textura crocante.

Historia y territorio

Estos panderos se hacen mezclando almidón de yuca, azúcar, huevo, anís en grano, margarina y sal en un procesador hasta integrar toda la masa. Se vierte sobre una superficie espolvoreada con almidón, se divide en porciones que se enrollan en espiral o se convierten en bolitas aplastadas y marcadas con un tenedor, y se hornean a fuego medio hasta que se vean doradas por debajo y blancas por encima. El resultado es una galleta que se desmorona al primer mordisco, con un aroma de anís que se siente antes de probarla.

El pandero es un bizcocho hecho de almidón de yuca, mantequilla, azúcar, huevos y a veces panela, que en la tradición momposina se prepara en forma de huevecillos o rosquetes horneados. En Antioquia, las cajoneras de las panaderías artesanales vendían galletas de almidón de yuca con anís que se desmoronaban en el paladar, comparables en textura a los polvorones españoles.

El pandero se prepara en toda Colombia con una receta muy parecida de almidón de yuca, huevo, azúcar y anís, aunque cada casa y cada región ajusta la grasa, el aromático y la forma: algunas familias usan anís en grano en vez de licor, y el mismo amasijo recibe nombres distintos como panderitos según la zona.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Los panderos se disfrutan mejor acompañados de una taza de café negro o de una infusión caliente, que contrastan con su dulzura moderada y resaltan el aroma de anís. Sírvelos en un plato o canasta a temperatura ambiente, tal como se venden en bolsas por las calles colombianas; no requieren refrigeración para el servicio, solo estar completamente fríos y firmes al momento de presentarlos.

Para guardar

Guarda los panderos completamente fríos en un empaque o recipiente hermético a temperatura ambiente para conservar su textura crocante; evita la refrigeración, ya que la humedad del refrigerador puede ablandarlos.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.