MesaColombiana
PasabocasVichada

Albóndigas de pirarucú

Pirarucú cocido y molido, amasado con cebolla larga, pimentón verde, harina y huevo, armado en bolitas y frito hasta que se doran por fuera y quedan suaves y jugosas por dentro.

Preparación
50 min
Cocción
25 min
Rinde
6 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

Pocas cosas se van tan rápido de la mesa como una fuente de albóndigas de pirarucú recién fritas. Se hacen con la carne blanca y firme de este pez enorme de los ríos amazónicos y del Orinoco, ya cocida y molida, que se amasa con cebolla larga, pimentón, un poco de harina y huevo. Salen doradas, con una costra delgada y el centro tierno, perfectas para picar entre comidas o para abrir un almuerzo. Te contamos cómo lograr que no se desarmen en el aceite y queden parejas.

  1. Paso 1. 15 minutos

    Desmenuza el pirarucú cocido y frío con los dedos, retira cualquier resto de piel o cartílago y pásalo por el molino o pícalo muy fino con un cuchillo grande hasta que quede como una pasta suelta; si suelta mucho líquido, apriétalo dentro de un colador.

  2. Paso 2. 30 minutos

    En un recipiente grande pon el pirarucú, la cebolla larga, el pimentón verde, la harina de trigo, los huevos batidos, la sal y la pimienta, y mézclalo con la mano o con una cuchara de palo hasta que todo quede integrado; tapa y lleva la masa a la nevera 20 minutos.

  3. Paso 3. 15 minutos

    Úntate las manos con unas gotas de aceite y arma bolitas de unos 3 cm, de unos 30 g cada una, rodándolas entre las palmas hasta que queden lisas; acomódalas en una bandeja sin que se toquen.

  4. Paso 4. 20 minutos

    Calienta el aceite en una olla honda a fuego medio-alto hasta 175 °C y fríe las bolitas por tandas de ocho o diez durante unos 5 minutos, volteándolas, hasta que estén bien doradas por todos lados y el centro marque al menos 71 °C; sácalas a un plato con papel absorbente.

  5. Paso 5. 5 minutos

    Deja escurrir las albóndigas 1 minuto sobre el papel y sírvelas enseguida, calientes.

Historia y territorio

Es un tentempié de la cocina de los grandes ríos del oriente colombiano. El pirarucú, ya cocido, se desmenuza y se pasa por el molino hasta quedar como una pasta suelta. Se le suman cebolla larga y pimentón verde picados muy finos, cuatro cucharadas de harina de trigo que dan cuerpo, dos huevos batidos que amarran la mezcla, sal y pimienta. Con las manos apenas untadas de aceite se arman bolitas del tamaño de una nuez grande y se fríen en aceite caliente unos cinco minutos, hasta que toman un dorado parejo. Se comen calientes, solas o con una salsa fresca al lado.

En los Llanos, la Orinoquía y la Amazonía se pica entre comidas: las jornadas de ganado, pesca y caballo son largas y un bocado a media mañana o a media tarde ayuda a aguantar. Las albóndigas de pirarucú entran en esa costumbre de tentempiés, junto a los gofios y los envueltos. El pescado manda en estas cocinas de río, y el pirarucú, con su carne sin espinas y de sabor suave, se presta para todo: asado en parrilla, en pinchos o amasado en bolitas. En Leticia y en los mercados ribereños se compra por libras, y así llega a la cocina de la casa.

Grabado de un paisaje de la región OrinoquíaRegión OrinoquíaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sírvelas en una fuente al centro de la mesa como pasabocas, o tres o cuatro por persona como entrada. Les va muy bien una salsa de tomate picado con cilantro y un toque de ají, o una mayonesa de ajo con cilantro. Como en la cocina amazónica, puedes acompañarlas con yuca frita, patacones o casabe, y para un almuerzo completo, con arroz blanco y una ensalada fresca.

Para guardar

Deja enfriar las albóndigas sobrantes como máximo dos horas, guárdalas en un recipiente con tapa en la nevera y cómelas en 2 días. Recaliéntalas en el horno o en un sartén sin aceite a fuego medio, unos 8 a 10 minutos, hasta que estén bien calientes por dentro, a 74 °C; en el microondas se ablandan. La masa cruda no se guarda de un día para otro porque lleva huevo; si te sobra, fríela toda y conserva las bolitas cocidas.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.