MesaColombiana
SopaBogotá

Caldo de costilla

El caldo humeante de costilla de res y papa sabanera que abre las mañanas frías de Bogotá: cocción por etapas, hueso bien limpio y cilantro fresco al final.

Preparación
15 min
Cocción
1 h 30 min
Rinde
4 porciones
Ilustración generada con IA · Acuarela y tinta.

Preparación

El caldo de costilla es de esos platos que no necesitan adornos: costilla de res, agua, cebolla larga, papa sabanera, ajo y cilantro, cocidos por etapas hasta que la carne se separa sola del hueso. Esta versión sigue la fórmula documentada en el Recetario santafereño, con el método clásico bogotano de poner primero la carne a hervir y añadir las papas después, para lograr un caldo limpio y una costilla tierna que se deshace con la cuchara.

  1. Paso 1.

    En una olla grande, poner la costilla de res en el agua fría junto con los 1½ tallos de cebolla larga enteros, la sal y el ajo machacado; llevar a ebullición y cocinar hasta que la carne empiece a ablandar.

  2. Paso 2.

    Retirar los tallos de cebolla larga cocidos y agregar las papas sabaneras peladas enteras; continuar la cocción por etapas hasta que la carne esté blanda y las papas tiernas.

  3. Paso 3. 45 a 60 minutos aproximadamente

    Mantener el caldo a fuego medio-bajo hasta lograr que la costilla se desprenda fácilmente del hueso, controlando que no se reduzca demasiado el líquido.

  4. Paso 4.

    Añadir el cilantro picado y el tallo de cebolla larga picado al caldo, rectificar la sazón con sal si es necesario y retirar del fuego.

  5. Paso 5.

    Servir el caldo caliente en tazas hondas, repartiendo la costilla, las papas y el líquido en partes iguales entre los 4 comensales.

Historia y territorio

Se trata de un caldo básico de costilla de res cocido en agua con cebolla larga entera, ajo machacado y sal, al que se agregan papas sabaneras peladas para que se cocinen en el mismo líquido. Al final se incorpora cilantro picado y cebolla larga fresca antes de servir caliente, repartiendo carne, papa y caldo en partes iguales entre los comensales. Es la fórmula de un recetario patrimonial bogotano, sencilla y directa, sin sofrito ni especias adicionales.

El caldo de costilla llegó a Colombia a finales del siglo XIX o inicios del XX, en la época de construcción de vías férreas y puentes en el país; el plato se sumó al menú de los trabajadores de esas obras porque les daba la energía necesaria para el trabajo pesado. Con el tiempo se extendió por todo el país y se volvió parte del recetario tradicional bogotano, donde se sirve como desayuno, a menudo acompañado de arepa, chocolate o pan.

En Bogotá y la sabana cundiboyacense, el caldo de costilla acompaña las mañanas frías junto a la changua, como parte de la costumbre regional de tomar caldo o sopa caliente al desayuno antes de salir a trabajar o al mercado.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve el caldo bien caliente en tazas hondas, con la costilla y la papa repartidas en cada porción. Es común acompañarlo con arepa, chocolate caliente o pan como parte del desayuno bogotano; también se disfruta solo, sin acompañamientos, cuando se busca algo ligero pero reconfortante.

Para guardar

Guarda el caldo en un recipiente cerrado en el refrigerador y consúmelo dentro de los siguientes 2 a 3 días. Recalienta a fuego medio hasta que hierva bien antes de servir, revisando que la costilla y el caldo alcancen temperatura uniforme.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.