MesaColombiana
SopaAltiplano cundiboyacense

Caldo de pajarilla

Reconstrucción de chef de la variante de vísceras múltiples documentada por Mincultura para el altiplano cundiboyacense, con pajarilla, hígado, riñón y corazón cocidos a fuego lento, papa, verduras y hogao final.

Preparación
15 min
Cocción
—
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

Esta versión sigue la fórmula de vísceras múltiples que el recetario Paseo de olla documenta para el altiplano cundiboyacense bajo el nombre de caldo negro: pajarilla junto con hígado, riñón y corazón, cocidos lentamente hasta que ablanden, con papa, zanahoria, arveja y habichuela, y un remate de hogao y cilantro. Es una reconstrucción de chef para volver ejecutable esa fórmula, distinta de la versión bogotana más sencilla que solo usa pajarilla, papa sabanera y zanahoria.

  1. Paso 1.

    En una olla grande, poner a hervir el agua o sustancia de res junto con la pajarilla, el hígado, el riñón y el corazón picados, la cebolla larga y sal y pimienta al gusto.

  2. Paso 2.

    Cocinar a fuego medio espumando de vez en cuando hasta que las vísceras estén blandas, siguiendo el método de la fórmula cundiboyacense de caldo negro.

  3. Paso 3. 20 minutos

    Agregar la papa pastusa, la zanahoria, la arveja y la habichuela al caldo y continuar la cocción hasta que las verduras estén tiernas sin desbaratarse.

  4. Paso 4. 5 minutos

    Preparar el hogao de cebolla y tomate aparte y añadirlo al caldo junto con el cilantro picado poco antes de servir.

  5. Paso 5.

    Rectificar la sazón con sal y pimienta al gusto y servir caliente en platos hondos, repartiendo por igual las vísceras y verduras.

Historia y territorio

Sopa contundente de vísceras de res —pajarilla, hígado, riñón y corazón— cocidas en agua o sustancia de res hasta ablandar, con papa pastusa, zanahoria, arveja y habichuela que dan cuerpo al caldo. El hogao de cebolla y tomate y el cilantro picado se añaden al final. Esta es la rama de vísceras múltiples documentada para el altiplano cundiboyacense; existe otra versión bogotana más simple, hecha solo con pajarilla, papa y zanahoria.

En el altiplano cundiboyacense, el caldo de pajarilla también se llama caldo negro y se considera muy nutritivo, además de ser la manera tradicional de remediar el guayabo. En Bogotá, la pajarilla —el bazo de la res— se asocia con la sopa de las plazas de mercado, servida temprano a obreros y madrugadores, y con usos curativos dentro de la medicina popular.

Las fuentes documentales no coinciden en qué tan compleja es la fórmula bogotana: el Recetario santafereño registra solo pajarilla, papa sabanera y zanahoria sobre sustancia de res, mientras que Mincultura documenta para el mismo altiplano cundiboyacense una versión de varias vísceras llamada caldo negro. Esta receta sigue esa segunda rama, más elaborada, sin desconocer que la primera es igual de válida como expresión bogotana del mismo plato.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirva el caldo de pajarilla bien caliente en platos hondos, repartiendo por igual las vísceras, la papa y las verduras en cada porción, con el hogao y el cilantro fresco recién espolvoreados encima. Tradicionalmente se toma como desayuno fuerte en plazas de mercado, y puede acompañarse con arroz blanco o arepa si se desea un plato más contundente.

Para guardar

Por tratarse de una preparación con vísceras de res, consúmase preferiblemente el mismo día. Si sobra, refrigere de inmediato en un recipiente cerrado y recaliente por completo hasta que hierva antes de servir de nuevo.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.