MesaColombiana
AcompañamientoCundinamarca

Embarrado de papas

Papas saladas que sobraron de la víspera, picadas con su cáscara y salteadas con energía sobre un hogao rápido de tomate y cebolla larga, hasta quedar untadas de salsa; si quieres, con un par de huevos revueltos.

Preparación
10 min
Cocción
20 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

En las cocinas del altiplano nada se bota, y las papas que quedaron de la comida de ayer amanecen convertidas en embarrado. Se pican con su cáscara, se echan a una sartén donde ya chisporrotean la cebolla larga y el tomate, y se revuelven con ganas hasta que quedan cubiertas de esa salsa rojiza, como embarradas. Es un plato humilde y rendidor que sirve para el desayuno, como acompañamiento del almuerzo o como principio. Aquí te contamos cómo lograr que la papa se impregne bien sin volverse puré.

  1. Paso 1. 10 minutos

    Saca las papas de la nevera, córtalas con su piel en trozos de unos 2 cm, ponlas en un recipiente y espárceles la sal y la pimienta, mezclando con las manos para que se repartan.

  2. Paso 2. 8 minutos

    En una sartén grande calienta el aceite a fuego medio alto, agrega la cebolla larga y sofríela 3 minutos hasta que esté brillante y suave; suma el tomate y cocina 5 minutos más, revolviendo, hasta que se deshaga en una salsa espesa.

  3. Paso 3. 7 minutos

    Agrega las papas a la sartén y revuélvelas con energía durante 5 a 7 minutos, aplastando algunos trozos con la cuchara, hasta que queden embarradas de salsa por todos lados y muy calientes por dentro.

  4. Paso 4. 3 minutos

    Si quieres huevo, baja el fuego a medio, rompe los 2 huevos sobre las papas y revuelve durante 2 a 3 minutos, hasta que el huevo esté cuajado por completo y la papa quede en grumos grandes.

  5. Paso 5. 2 minutos

    Prueba, corrige la sal si hace falta y sirve el embarrado enseguida, bien caliente, como acompañamiento, como principio o en el desayuno.

Historia y territorio

Es un acompañamiento de la región cundiboyacense hecho con ocho papas saladas medianas, cocidas el día anterior y picadas con su piel en trozos pequeños. Se sazonan con sal y pimienta y se revuelven en un sofrito corto de cebolla larga y tomate maduro hecho en aceite a fuego medio alto. La papa absorbe el jugo del tomate, se rompe un poco en los bordes y forma una mezcla de grumos grandes, húmeda y sabrosa. Si quieres hacerlo más contundente, al final se le revuelven dos huevos hasta que cuajen. Alcanza para cuatro personas y está listo en media hora.

En Cundinamarca y Boyacá la papa está en todas las comidas, y por eso casi siempre sobra. El embarrado es la respuesta de las abuelas a esa olla de papas saladas de la víspera: un sofrito rápido, una sartén grande y el desayuno resuelto. Con un par de huevos se vuelve desayuno trancado, de los que aguantan hasta el mediodía, y sin ellos acompaña el arroz y la carne del almuerzo. En otras partes del país se hace algo parecido con el nombre de papas guisadas o papas con hogao, y en Bogotá hay quienes le desmenuzan queso por encima.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Por la mañana, sirve el embarrado con huevo en un desayuno trancado, junto a una arepa asada y una taza de chocolate o de café con leche. Al almuerzo, sin huevo, acompaña bien un arroz blanco con carne asada, sobrebarriga o un pollo sudado, o va como principio en el plato. Si te gusta, desmenúzale por encima un poco de queso y pon cilantro picado a última hora para darle frescura.

Para guardar

Guarda lo que sobre en un recipiente con tapa en la nevera antes de dos horas y cómelo en máximo 2 días. Recaliéntalo en una sartén a fuego medio con unas gotas de aceite, revolviendo, hasta que esté bien caliente por dentro, a 74 °C. Si lleva huevo, recaliéntalo una sola vez. No es buena idea congelarlo, porque la papa cocida se vuelve aguada y arenosa al descongelarse.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.