MesaColombiana
AmasijoAltiplano cundiboyacense

Envueltos huecos

Masa de maíz cocido con lejía, fermentada al sol y envuelta en ameros, con cuajada, chicharrón y panela, cocida en agua hasta quedar esponjosa y aireada por dentro.

Preparación
—
Cocción
2 h
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

Los envueltos huecos son un amasijo de maíz del altiplano cundiboyacense que se distingue por su textura aireada, ganada gracias a un reposo largo del maíz y a una fermentación al sol que hace 'subir' la masa antes de envolverla. La combinación de cuajada, chicharrón triturado, panela raspada y guarapo fuerte da un envuelto salado y dulce a la vez. El proceso exige manejar la cal apagada (lejía) con cuidado y en dosis moderadas, pues ablanda el maíz pero puede resultar riesgosa si se usa en exceso o de calidad no alimentaria.

  1. Paso 1.

    Cocinar el maíz en agua que lo cubra con la lejía disuelta hasta que quede blando, siguiendo el método.

  2. Paso 2. 2 días

    Escurrir el maíz cocido y dejarlo reposar en agua fresca durante dos días, cambiando el agua si es necesario, según el método documental.

  3. Paso 3.

    Escurrir el maíz remojado y molerlo junto con la cuajada, los chicharrones, la panela raspada y el guarapo fuerte hasta obtener una masa homogénea.

  4. Paso 4. aproximadamente 3-4 horas de sol directo

    Dejar la masa expuesta bajo el sol para que fermente y suba, vigilando que desarrolle burbujas o aumente ligeramente de volumen ('hueco').

  5. Paso 5.

    Tomar porciones de la masa fermentada y colocarlas sobre los ameros de maíz lavados, envolver formando paquetes y amarrar cada envuelto.

  6. Paso 6. 30 minutos

    Cocinar los envueltos en suficiente agua hirviendo durante 30 minutos, colocando algunos ameros en el fondo de la olla para evitar que se peguen.

  7. Paso 7.

    Verificar la cocción interna de los envueltos antes de servir, como control de inocuidad dado el uso de lejía y fermentación no controlada.

Historia y territorio

Se cocina el maíz con lejía hasta ablandarlo, se deja en agua fresca dos días y se muele con cuajada, chicharrones, panela y guarapo fuerte. La masa se expone al sol para que fermente y desarrolle burbujas ('hueco'), luego se envuelve en ameros de maíz, se amarra y se cocina en agua hirviendo. El resultado es un bollo esponjoso, con acidez leve del fermento, dulzor de panela y el toque graso y salado del chicharrón.

Los envueltos huecos aparecen documentados como amasijo tradicional de Cundinamarca, mencionados también por Lácydes Moreno Blanco entre los amasijos del altiplano cundiboyacense junto a arepas al horno y tamales de maíz.

Los envueltos huecos pertenecen a la familia de amasijos envueltos en hojas ('la túnica vegetal') que caracteriza la cocina del altiplano cundiboyacense, junto a tamales, tungos y envueltos de mazorca, todos ligados al maíz procesado con métodos indígenas como el pelado con lejía o ceniza.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve los envueltos huecos recién sacados de la olla, calientes o a temperatura ambiente, retirando el amarre y dejando el amero como envoltura visual hasta el momento de comer. Acompáñalos con chocolate caliente, agua de panela o café, como se acostumbra con los amasijos dulces y salados del altiplano cundiboyacense; no requieren salsas ni guarniciones adicionales porque su sabor es completo en sí mismo.

Para guardar

Conserva los envueltos huecos en refrigeración solo por un par de días, bien tapados, dado que contienen cuajada fresca y provienen de una fermentación no controlada; recaliéntalos al vapor o en agua hirviendo unos minutos antes de servir, evitando el microondas para no resecar la masa.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.