MesaColombiana
Plato fuerteCaldas

Frijoles caldenses

Fríjoles rojos cocidos en olla a presión con plátano verde picado menudito y hogao casero, la combinación diaria que sostiene la mesa en Caldas.

Preparación
25 min
Cocción
20 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

Los fríjoles caldenses son un plato de todos los días en Caldas: fríjol rojo bien remojado, cocinado en olla a presión con ajo y comino, y terminado con plátano verde picado menudito y hogao. El plátano se deshace apenas un poco al calar, dejando un caldo espeso y sabroso que se sirve como seco de almuerzo o comida, y también como calentao al desayuno.

  1. Paso 1. remojo nocturno, mínimo 8 horas

    Remojar los fríjoles bien escogidos desde la noche anterior; luego ponerlos en olla a presión (pitadora) con agua que los cubra, junto con sal, comino y ajo machacado.

  2. Paso 2. 20 minutos

    Cocinar en la olla a presión y dejar 20 minutos desde que empiece a pitar, siguiendo el método tradicional caldense.

  3. Paso 3.

    Destapar la olla, añadir los plátanos verdes picados menuditos con cuchara y revolver hasta que el plátano esté tierno.

  4. Paso 4. aproximadamente 10-15 minutos a fuego bajo

    Añadir el hogao preparado aparte, mezclar bien y dejar calar (espesar) a fuego bajo, revolviendo de vez en cuando para que no se peguen.

Historia y territorio

Se trata de fríjol rojo (cejeño, cargamanto o bola roja) cocido a presión con ajo, sal y comino, al que se le añade plátano verde picado con cuchara para que no se oxide, y finalmente hogao de cebolla larga y tomate. El resultado es un guiso espeso, de color rojizo intenso, con el plátano suavizando la textura sin deshacerse del todo.

En Caldas, hasta hace unos 20 años, la comida de la tarde era fríjoles, arroz, huevo frito, chicharrón, tajadas y arepa redonda. Se sirven como calentao en el desayuno y como sopa o parte del seco en almuerzo o comida. A los bebés recién nacidos se les da una cucharadita de la 'tinta de fríjoles' desde las primeras semanas, como remedio para el estómago.

En los hogares caldenses los fríjoles son infaltables en la alacena; cada región le imprime un sello propio al sabor, y en Caldas el plátano verde picado y el hogao son la seña característica que distingue esta preparación de otras versiones andinas de fríjoles.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Los fríjoles caldenses se sirven tradicionalmente como parte del seco de almuerzo o comida, acompañados de arroz blanco, tajadas de plátano maduro, carne o huevo frito y arepa. También se disfrutan como calentao en el desayuno. Un combinado de cilantro, perejil y cebolla picados se puede añadir al momento de servir para refrescar el plato, que admite comerse tanto frío como caliente.

Para guardar

Guardar en refrigeración en un recipiente cerrado y consumir en pocos días; recalentar a fuego bajo revolviendo con un poco de agua o caldo para recuperar la consistencia, evitando que se pegue al fondo.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.