MesaColombiana
Plato fuerteCasanare, Orinoquia

Gallineta embarrada (gallineta en cacerola de barro)

El ave se sazona por dentro con limón y hierbas, se envuelve entera en una masa de arcilla fresca y se hornea hasta que el barro endurece; al romperlo, las plumas se desprenden y la carne queda limpia, jugosa y cocinada en su propio jugo.

Preparación
25 min
Cocción
1 h 30 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

La gallineta embarrada es una de esas preparaciones que sorprenden por su técnica antes que por su lista de ingredientes: un ave entera, apenas sazonada por dentro, se cubre completamente con una masa de arcilla y se lleva al horno. El calor endurece el barro como una costra que sella los jugos; al partirla, las plumas quedan pegadas a los pedazos de arcilla y el ave sale limpia, tierna y perfumada de limón, cebolla larga y hierbas frescas.

  1. Paso 1.

    Quitar vísceras, patas y cabeza a la gallineta; preparar una marinada con jugo de limones, sal, vinagre, cebolla larga, tomillo y orégano, y sazonar bien el interior del ave dejándola impregnada.

  2. Paso 2.

    Mezclar la arcilla con agua hasta lograr una masa manejable; cubrir la base de la bandeja de barro, colocar la gallineta encima y cubrirla totalmente con el resto de la masa de arcilla.

  3. Paso 3. 1½ hora

    Llevar la bandeja al horno precalentado a 350°F y dejar cocinar hasta que la arcilla quede firme y cocida.

  4. Paso 4.

    Retirar del horno y quebrar la arcilla cocinada; al desprender los pedazos de barro las plumas saldrán adheridas, dejando el ave limpia y cocinada en su jugo.

  5. Paso 5.

    Alternativamente, la bola de arcilla con el ave embarrada puede enterrarse directamente entre brasas de un fogón de leña, en la mitad del fuego, volteándola de vez en cuando para que reciba calor uniforme por todos lados hasta que la arcilla quede negra y resquebrajada.

  6. Paso 6.

    Antes de servir, verificar que la carne del ave haya alcanzado una temperatura interna segura y no presente zonas crudas cerca del hueso.

Historia y territorio

Ave de la Orinoquia (gallineta o gallina de Guinea) marinada por dentro con jugo de limón, vinagre, cebolla larga, tomillo y orégano, y luego encerrada completamente en una masa de arcilla fresca sobre una bandeja de barro. Horneada a temperatura media hasta que el barro se endurece, al romperlo las plumas salen adheridas y el ave queda cocida en su propio jugo, sin necesidad de desplumarla antes de cocinar.

La gallina de Guinea o gallineta (Numida meleagris), ave africana adaptada a la Orinoquia y a zonas de la Amazonia colombiana, se cocina en un horno natural de barro que sella sus jugos; esta técnica de embarrado responde al nomadismo llanero, que resolvía la cocción sin cargar ollas ni utensilios en sus recorridos.

Esta técnica de embarrado pertenece a la cocina nómada de la Orinoquia, una región donde el ganado, la caza y la pesca se combinan con soluciones prácticas para cocinar sin cargar utensilios en las largas travesías por la sabana. Envolver el ave en arcilla resuelve a la vez la limpieza del plumaje y la cocción en un solo paso.

Grabado de un paisaje de la región OrinoquíaRegión OrinoquíaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve la gallineta recién salida de su costra de barro, trinchada en porciones y bañada con los jugos concentrados que quedaron atrapados dentro de la arcilla. Acompáñala con yuca cocida, plátano o arroz llanero, que absorben bien esos jugos aromatizados de limón y hierbas; un ají casero al lado resalta el contraste cítrico de la marinada.

Para guardar

Consume la gallineta el mismo día de preparada, cuando está en su punto óptimo. Si quedan sobras, refrigéralas en un recipiente hermético y consúmelas dentro de dos días. Para recalentar, caliéntala a fuego suave, con un poco de líquido o salsa para que no se seque, hasta que esté bien caliente por dentro.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.