MesaColombiana
AcompañamientoTolima Grande

Peto de arroz con hojas de naranjo agrio

Arroz cocido muy despacio, perfumado con hojas de naranjo agrio, hasta que el grano revienta, se ablanda y la olla queda seca. Un acompañante sencillo y perfumado del Tolima Grande para carnes asadas, morcilla, chivo o cordero.

Preparación
5 min
Cocción
1 h 10 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

El peto de arroz es la prueba de que con muy poco se hace algo memorable: arroz, agua y unas hojas de naranjo agrio, cocinados a fuego mínimo hasta que el grano revienta y se vuelve suave, casi cremoso, y el agua desaparece. Se parece al arroz con leche, pero sin leche ni azúcar, y en vez de postre va al lado de la carne asada. En las tierras arroceras del Tolima y el Huila hace el papel que la arepa cumple en otras regiones: el pan de la mesa, neutro y amable, con ese perfume de azahar que dan las hojas.

  1. Paso 1. 3 minutos

    Lava las hojas de naranjo agrio, sécalas y estrújalas suavemente entre las manos hasta que suelten su aroma.

  2. Paso 2. 10 minutos

    En una olla o caldero grande de fondo grueso pon el agua, el arroz y las hojas de naranjo, y llévalos a hervor a fuego medio, revolviendo una vez para que el arroz no se pegue.

  3. Paso 3. 1 hora

    Baja a fuego muy lento y cocina sin tapar de 50 a 60 minutos, revolviendo cada 10 minutos y raspando el fondo, hasta que el arroz crezca, se abra, quede muy blando y no quede agua en la olla.

  4. Paso 4. 10 minutos

    Retira las hojas de naranjo, reparte el peto en platos hondos y déjalo reposar 10 minutos antes de servirlo junto a las carnes.

Historia y territorio

Es un arroz blanco cocido en bastante más agua de la habitual, cinco tazas para media libra de grano, con unas hojas de naranjo agrio que lo perfuman mientras hierve. La olla va a fuego muy lento y se revuelve de vez en cuando, como un arroz con leche, hasta que el arroz crece, se abre y absorbe o evapora toda el agua. El resultado es un arroz muy tierno y compacto, sin sal ni grasa, que se sirve en plato hondo y se deja reposar un momento antes de llevarlo a la mesa junto a las carnes.

El Tolima Grande es tierra de arrozales, y el arroz entra en su cocina por todas partes: en los insulsos, en los envueltos de arroz y en este peto que acompaña los asados de las fiestas y de los domingos. Los convites de la región se arman alrededor de la carne, la lechona y los amasijos, y el peto aparece como el contrapunto suave en el plato, el que recoge los jugos de la carne. Que no lleve sal ni grasa es justamente su gracia: deja que manden la morcilla, el chivo o el cordero.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sírvelo tibio, en plato hondo, al lado de una carne asada: cerdo, res, chivo o cordero, y muy especialmente morcilla. Funciona como el pan de la comida, para alternar bocados con la carne salada y recoger sus jugos. Completa el plato con una ensalada fresca de tomate y cebolla y, si quieres, un ají casero; para beber, un guarapo o una limonada fría.

Para guardar

El arroz cocido no debe quedarse a temperatura ambiente: lo que sobre, pásalo a un recipiente bajo, déjalo enfriar y refrigéralo antes de dos horas. Dura hasta 2 días en la nevera. Para recalentarlo, ponlo en una olla con unas cucharadas de agua a fuego bajo, tapado, revolviendo hasta que humee y esté bien caliente por dentro, por encima de 74 °C; también puedes dorarlo en tajadas en la sartén. No lo recalientes más de una vez.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.