MesaColombiana
BebidaAlmeida, Boyacá

Sabajón andino

Un licor navideño de yemas cocidas con leche, azúcar y canela, coronado con aguardiente anisado y servido bien frío en copitas para el brindis decembrino.

Preparación
10 min
Cocción
15 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

Espeso, dulce y con ese golpe anisado que solo da el aguardiente, el sabajón de Almeida es la versión boyacense de esta bebida festiva del altiplano. Se cocina la leche con azúcar, yemas batidas y canela hasta que espese y nape la cuchara; se deja enfriar por completo y solo entonces entra el aguardiente. El resultado se embotella y se refrigera para servirlo helado en copitas pequeñas, esas que anuncian brindis de diciembre. Es una preparación de pocos ingredientes y técnica sencilla, pero exige paciencia con el fuego para que las yemas cocinen sin cortarse.

  1. Paso 1. 12 a 18 minutos

    Poner la leche a cocinar con el azúcar, las yemas bien batidas y la canela molida, revolviendo constantemente a fuego medio-bajo hasta que la mezcla espese.

  2. Paso 2. hasta ~82-85 °C

    Mantener la cocción moviendo desde el fondo hasta alcanzar temperatura suficiente para cocinar las yemas de forma segura; controlar que la crema nape la cuchara sin llegar a hervir con fuerza para no cortar la mezcla.

  3. Paso 3. 30 a 60 minutos

    Retirar del fuego y dejar enfriar completamente la mezcla de leche, azúcar, yemas y canela antes de incorporar el licor.

  4. Paso 4.

    Una vez fría la crema, agregar el aguardiente anisado y revolver suavemente hasta integrar de manera homogénea.

  5. Paso 5.

    Envasar el sabajón en botella o licorera de vidrio y refrigerar; servir bien frío en copitas. El contenido de alcohol ayuda a conservarlo refrigerado.

Historia y territorio

El sabajón es un licor cremoso emparentado con el ponche de huevo y el eggnog. En esta versión del altiplano cundiboyacense —documentada en Almeida, Boyacá— la base es limpia: leche, azúcar, yemas de huevo y canela molida cocidas hasta espesar, y aguardiente anisado incorporado en frío. No lleva crema de leche, leche condensada ni nuez moscada; esos son ingredientes de otras versiones de la misma familia. La consistencia final es la de una crema ligera que cubre la cuchara, con dulzor firme y aroma a canela y anís. Se guarda embotellado en vidrio y se sirve frío, espolvoreado con canela si se quiere.

El sabajón nació como el postre italiano zabaione o zabaglione, hecho con yemas, leche, azúcar y vino dulce; llegó con la conquista española y se transformó en licor al añadirle aguardiente o licor de caña anisado. En el altiplano boyacense la fórmula de Almeida figura entre las bebidas de Boyacá y Cundinamarca. En Bogotá es bebida espesa y cremosa que se sirve fría en copitas para los brindis y las fiestas decembrinas.

En el altiplano cundiboyacense el sabajón pertenece al repertorio de bebidas festivas de fin de año. En Bogotá se cuenta entre las bebidas de la altura junto al chocolate santafereño y el canelazo, y aparece como postre líquido que se sirve frío en copitas para los brindis decembrinos. En la región de Guane y Barichara, en Santander, se mantiene vivo el saber y existe también una versión con sabor a café.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve el sabajón bien frío en copitas pequeñas, la manera clásica de ofrecerlo en los brindis decembrinos del altiplano. Espolvorea un poco de canela molida sobre la superficie al momento de servir y, si quieres un toque más festivo, apoya una rama de canela como decoración. Va perfecto para cerrar comidas navideñas y acompañar hojuelas, buñuelos, natilla o tamales, o simplemente como copa dulce después de la mesa. Ofrécelo siempre helado, pues a temperatura ambiente pierde su carácter y su textura sedosa. Es una bebida alcohólica: sírvela solo a personas adultas y con moderación.

Para guardar

Guarda el sabajón en botella o licorera de vidrio limpia, bien tapado y siempre refrigerado; sírvelo frío sin recalentar. Al contener huevo y lácteos, consúmelo en pocos días y descártalo si cambia de olor, color o textura. Aunque el alcohol ayuda a conservarlo refrigerado, no se recomienda fijar plazos largos sin respaldo de inocuidad.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.