MesaColombiana
Amasijo / DesayunoRamiriquí

Arepas dulces del altiplano con cuajada

La receta de campo de Ramiriquí: masa de maíz porva y cuajada que se cierra como una vasija, se rellena con cuajada y panela, y se dora entera al horno hasta formar costra firme.

Preparación
35 min
Cocción
20 min
Rinde
4 porciones
Ilustración generada con IA · Acuarela y tinta.

Preparación

Esta arepa boyacense nace de la finca: maíz porva molido en casa, cuajada propia y panela rallada de la misma tierra que producía la leche. La masa se amasa con mantequilla o nata, se rellena con una segunda mezcla de cuajada y panela, se cierra como una vasija y se hornea entera hasta dorar por fuera y quedar firme y jugosa por dentro. Es un amasijo denso, dulce y consistente, pensado para acompañar el trabajo del campo.

  1. Paso 1.

    Moler el maíz porva y la cuajada por separado; rallar la panela. Mezclar el maíz molido con la mantequilla o nata, la sal y una parte de la panela rallada, amasando muy bien hasta integrar.

  2. Paso 2. 20 minutos

    Agregar poco a poco la mayor parte de la cuajada molida a la masa de maíz y seguir amasando hasta lograr una masa homogénea; dejar reposar la masa cubierta durante 20 minutos.

  3. Paso 3.

    Para el relleno, mezclar la cuajada y panela restantes y amasar bien hasta formar una pasta homogénea para rellenar.

  4. Paso 4.

    Tomar porciones de masa de aproximadamente 100 g, formar una vasija con un orificio en el centro con los dedos, incorporar el relleno de cuajada y panela, y cerrar cuidando que el relleno quede en el centro.

  5. Paso 5.

    Aplastar cada arepa cerrada hasta dejarla de aproximadamente 2 centímetros de alto, siguiendo la forma tradicional de Ramiriquí documentada por el informante Leonel Jaramillo.

  6. Paso 6. 20 minutos

    Hornear las arepas a 200°C durante 20 minutos, tal como se documenta en la técnica de horno de leña de la receta de Ramiriquí; en horno doméstico convencional usar la misma temperatura y tiempo como punto de partida.

  7. Paso 7.

    Verificar que la superficie esté dorada y firme y que el centro no quede crudo antes de retirar del horno; si es necesario, prolongar la cocción en intervalos cortos de 3-5 minutos.

Historia y territorio

Arepa gruesa de maíz porva amarillo y cuajada, con relleno interno de cuajada y panela que se funde al calor del horno. La masa se amasa hasta integrar mantequilla o nata, sal y panela; se forma una vasija con los dedos, se cierra sobre el relleno y se aplana a unos dos centímetros de alto antes de hornear. El resultado es una arepa dorada por fuera, húmeda y dulce por dentro, típica de las fincas donde se producía el maíz, la leche y la mantequilla en el mismo predio.

Esta arepa es propia del municipio de Ramiriquí, Boyacá, donde tradicionalmente sus ingredientes —el maíz para la harina, la leche para la cuajada y la mantequilla— se producían en las mismas fincas.

En el altiplano boyacense, esta arepa se preparaba con lo que daba la propia finca: maíz porva, leche transformada en cuajada y la mantequilla o nata que quedaba del ordeño. Es un amasijo campesino que después se volvió emblema dulce de la cocina boyacense en toda la región andina.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve las arepas recién salidas del horno o apenas entibiadas, cuando la corteza está firme y el relleno de cuajada y panela sigue suave por dentro. En Boyacá se acompañan típicamente con chocolate caliente o aguapanela, y funcionan bien como desayuno contundente o como merienda de media tarde en climas fríos de altiplano.

Para guardar

Guarda las arepas ya frías en un recipiente cerrado en refrigeración y consúmelas en los siguientes 2 a 3 días, dado que llevan cuajada y lácteos frescos. Para recalentar, usa horno a temperatura media unos minutos hasta que vuelvan a estar tibias y la corteza recupere firmeza; evita el microondas prolongado porque humedece demasiado la masa.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.