MesaColombiana
AmasijoAntioquia (región paisa)

Arepa de mote

Receta guiada paso a paso de la arepa de mote antioqueña: maíz en cáscara cocido con ceniza de carbón, lavado, molido y asado hasta quedar crocante por fuera y firme por dentro.

Preparación
1 h
Cocción
1 h 20 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

La arepa de mote se distingue de las demás arepas paisas porque al maíz no se le retira todo el afrecho: se cocina con ceniza de carbón de madera, que ablanda parcialmente la cutícula y deja notas ahumadas en la masa. El resultado es una arepa de color oscuro, textura rústica y sabor a leña, muy distinta a la arepa blanca y lisa que acompaña el desayuno paisa. Aquí va la receta base, guiada para 4 porciones, con cada paso explicado.

  1. Paso 1.

    En una olla con parte del agua, disolver la ceniza (y la cal si se usa) previamente coladas, revolviendo hasta obtener un líquido lechoso.

  2. Paso 2.

    Llevar la mezcla a ebullición y agregar el maíz con el resto del agua, cocinando hasta que el grano se despelleje al frotarlo entre los dedos, revolviendo con frecuencia.

  3. Paso 3.

    Dejar enfriar el maíz cocido, lavarlo en un colador con agua limpia hasta retirar toda la cutícula y los restos de ceniza o cal.

  4. Paso 4. 20 minutos

    Cocinar el maíz lavado en olla a presión con agua por 20 minutos hasta que los granos ablanden y crezcan tipo mazamorra.

  5. Paso 5.

    Escurrir el maíz, molerlo y amasarlo con un poco de sal opcional hasta formar una masa moldeable para las arepas de mote.

  6. Paso 6. 5 minutos de reposo

    Formar arepas en tela, redondas u ovaladas de tamaño uniforme para las 4 porciones y dejarlas reposar brevemente antes de asar.

  7. Paso 7.

    Asar las arepas sobre brasas de carbón o parrilla eléctrica, volteándolas hasta que queden crocantes por ambos lados.

Historia y territorio

Esta es la arepa de mote tradicional antioqueña: maíz en cáscara cocido en agua con ceniza de carbón de madera (y opcionalmente cal, solo para blanquear), lavado a fondo para quitar cutícula y residuos, cocido de nuevo a presión, molido y amasado con un poco de sal, formado en tortas ovaladas o redondas y asado sobre brasas o parrilla hasta dorar y crocantar por ambos lados. El afrecho que queda le da su textura y su color oscuro característicos.

La arepa de mote es una de las arepas paisas reconocidas junto a la de arriero y la tela; se define por prepararse sin retirarle el afrecho al maíz. Es de maíz amarillo, que se pela o desafrecha con agua y ceniza de fogón tradicional sin quitar toda la cutícula, lo que le imprime un sabor particular con notas de leña.

Dentro del universo de arepas paisas, la de mote ocupa un lugar particular: mientras la arepa tela o la arepa blanca se buscan lisas y neutras para acompañar cualquier comida, la de mote se reconoce por su color oscuro y su textura con trozos visibles de afrecho, producto de cocinar el maíz con ceniza sin pelarlo del todo. En espacios como los encuentros culturales dedicados al maíz en Medellín, esta arepa se menciona entre las variedades reconocidas que se cocinan justamente con ceniza.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

La arepa de mote se sirve caliente, recién asada, cuando la costra está más crocante. Va bien sola, como parte de una mesa paisa junto a fríjoles, carnes asadas o sancocho, o simplemente con mantequilla. Por su textura más rústica y su sabor ahumado, funciona también como acompañante de platos con hogao o carnes desmechadas, en el mismo espíritu con que se sirven otras arepas antioqueñas.

Para guardar

Guardar las arepas de mote ya asadas en un recipiente cerrado a temperatura ambiente por pocas horas; para más tiempo, refrigerar y recalentar directamente sobre parrilla o sartén caliente hasta que vuelvan a estar crocantes por fuera y calientes por dentro.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.