MesaColombiana
BebidaBoyacá

Crema de feijoa

Feijoas maduras cocidas a fuego lento en un almíbar ligero y licuadas luego con leche bien fría hasta quedar espesas y suaves: una bebida cremosa del altiplano cundiboyacense, perfumada y con un punto ácido.

Preparación
12 min
Cocción
10 min
Reposo aprox.
1 h 20 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Planea con tiempo: además de 22 min de trabajo en cocina, esta receta necesita unas 1 h 20 min de reposo. Revisa los pasos antes de empezar.

Preparación

Si alguna vez abriste una feijoa madura, conoces ese perfume que llena la cocina: algo de guayaba, algo de piña y un fondo floral. Esta crema lo guarda entero. Primero ablandas la fruta en una olla tapada con un poco de agua y azúcar, la dejas enfriar en su almíbar y después la licúas con leche helada hasta que quede espesa, casi como un batido. Es la bebida de las tardes frías de Boyacá y Cundinamarca, para acompañar una almojábana o una arepa con queso.

  1. Paso 1. 5 minutos

    Lava las feijoas, quítales el tallo y la punta seca y córtalas en cuartos; si prefieres un color más claro y un sabor más suave, pélalas antes con un pelador.

  2. Paso 2. 10 minutos

    Pon las feijoas en una olla pequeña con el agua y la mitad del azúcar, tapa y cocina a fuego lento unos 10 minutos, moviendo la olla de vez en cuando, hasta que la fruta esté blanda y el líquido se vea almibarado.

  3. Paso 3. 1 hora y 20 minutos

    Retira la olla del fuego y deja reposar la fruta tapada en su almíbar 20 minutos; pásala a un recipiente con tapa y refrigérala al menos 1 hora, hasta que esté fría.

  4. Paso 4. 5 minutos

    Licúa en dos tandas: en cada una pon la mitad de la fruta con su almíbar, la mitad de la leche helada y la mitad del azúcar restante, y licúa a velocidad alta 1 minuto, hasta que la bebida quede espesa, lisa y espumosa.

  5. Paso 5. 2 minutos

    Lleva la jarra tapada a la nevera hasta el momento de servir, revuelve antes de repartirla en vasos altos y tómala el mismo día.

Historia y territorio

Es una bebida fría de la familia de los sorbetes del altiplano, esos jugos espesos con leche que acompañan el almuerzo y las onces. Lleva ocho feijoas maduras, un cuarto de taza de agua, tres cuartos de taza de azúcar y un litro de leche helada. La fruta se cocina despacio en una olla tapada con el agua y la mitad del azúcar hasta ablandarse; luego reposa en ese almíbar y, ya fría, se licúa en dos tandas con la leche y el azúcar restante. El resultado es cremoso, de color verde pálido, dulce y con la acidez justa de la feijoa.

En las tierras frías de Boyacá y Cundinamarca la mesa casi siempre lleva una jarra de jugo espeso con leche, y la feijoa comparte ese lugar con la curuba y la mora. En temporada de cosecha la fruta sobra en los solares y en las plazas, y en pueblos como Tibasosa se encuentra en dulces, postres y bebidas alrededor del parque. La crema de feijoa es la versión casera y sencilla de esa abundancia: se toma con el desayuno, a media tarde o con las onces, al lado de amasijos como almojábanas, pandebonos o una arepa con queso.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sírvela bien fría en vasos altos, recién revuelta. Acompaña de maravilla el desayuno o las onces con almojábanas, pandebono, pan de yuca o una arepa con queso, y también va bien al lado de un almuerzo de tierra fría, como se hace con los sorbetes de curuba y de mora. Si quieres darle un toque de fiesta, pon unas rodajas finas de feijoa en el borde del vaso.

Para guardar

Guarda la crema en una jarra tapada en la nevera, por debajo de 5 °C, y tómala el mismo día; revuélvela antes de servir porque la pulpa se asienta y el color se va oscureciendo. La fruta cocida en su almíbar, sin leche, aguanta hasta 3 días en la nevera en un frasco bien cerrado, y así puedes licuar la bebida al momento. No la dejes fuera del frío más de 2 horas y no la recalientes.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.