MesaColombiana
Pasabocas / EntradaSantander (provincias Guanentá y Comunera)

Hormigas culonas / bachacos

El bocado más exótico de Santander: reinas de hormiga culona tostadas en tiesto de barro, rociadas con agua-sal hasta quedar doradas y crujientes.

Preparación
15 min
Cocción
15 min
Rinde
4 porciones
Ilustración generada con IA · Acuarela y tinta.

Preparación

Cuando llega la temporada de lluvias en Santander, un olor particular se apodera de las calles de San Gil, Curití y Barichara: son las hormigas culonas tostándose en el tiesto. Esta receta recoge el método más tradicional y ampliamente documentado: quitarles cabeza, patas y alas, y tostarlas en un tiesto de barro delgado o sartén de hierro, rociándolas con agua-sal hasta que doren y crujan. Un pasabocas breve, intenso y profundamente santandereano.

  1. Paso 1.

    Recolectar o adquirir las hormigas culonas (reinas) y quitarles la cabeza, las patas y las alas antes de tostarlas, según el método tradicional santandereano.

  2. Paso 2.

    Calentar un tiesto de barro delgado o una sartén de hierro, engrasándolo ligeramente para evitar que las hormigas se peguen o se quemen.

  3. Paso 3. 10-15 minutos aproximadamente

    Poner las hormigas a asar sobre el tiesto o sartén caliente, revolviendo constantemente y cuidando que no se quemen durante el proceso.

  4. Paso 4.

    Rociar las hormigas con la mezcla de agua y sal mientras se tuestan, distribuyendo el sabor de manera uniforme sobre el insecto.

  5. Paso 5.

    Retirar del fuego cuando las hormigas estén doradas y crujientes, verificando que estén bien tostadas sin quemarse antes de servir.

  6. Paso 6.

    Servir de inmediato como pasaboca o entrada, tal como se consume tradicionalmente en Santander durante la temporada de lluvias.

Historia y territorio

Receta base de hormigas culonas (reinas de Atta laevigata) preparadas al seco: se les retiran cabeza, patas y alas, se tuestan sobre un tiesto de barro delgado o sartén de hierro ligeramente engrasado, revolviendo sin parar, y se rocían con una mezcla de agua y sal durante el tueste. El resultado es un pasabocas crujiente, salado y de sabor tostado intenso, listo para servir de inmediato como se consume tradicionalmente en Santander durante la temporada de lluvias.

La hormiga culona o santandereana se recolecta durante unas nueve semanas al año, al inicio de la temporada de lluvias, cuando las reinas salen en vuelo nupcial. Su preparación tradicional consiste en quitarles cabeza, patas y alas, y tostarlas sobre un tiesto delgado rociándolas con agua-sal. El consumo se concentra en Semana Santa y se extiende hasta mayo, en municipios como San Gil, Curití, Barichara y Socorro.

Las hormigas culonas distinguen la gastronomía de Santander desde hace generaciones, particularmente en los municipios de San Gil, Curití, Barichara y Socorro. Su temporada breve y su método de recolección artesanal —esperando el vuelo nupcial de las reinas tras las lluvias— convierten cada cosecha en un acontecimiento comunitario que hoy también alimenta un mercado que llega hasta otros continentes.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Las hormigas culonas se sirven de inmediato, recién tostadas, como pasabocas para acompañar una charla o una cerveza fría, tal como ocurre en los pueblos de Santander cuando el aroma del tiesto invade la calle. No requieren guarnición ni salsa: su propio sabor tostado y salado basta. Quienes buscan una presentación más elaborada pueden explorar la variación de salsa gourmet a base de vino blanco, fécula de maíz y mantequilla que se prepara en la región para acompañar carnes como el cabro o la pepitoria, aunque esta salsa queda fuera de la receta base y es opcional.

Para guardar

Consume las hormigas tostadas el mismo día para disfrutar su textura crujiente. Si te sobran, guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta el día siguiente y recalienta en sartén seca a fuego bajo por un par de minutos antes de servir.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.