MesaColombiana
BebidasTasco, Boyacá

Chicha de maíz andina

La chicha ancestral boyacense se hace en dos tiempos: primero fermenta la masa de maíz, luego el caldo colado, hasta lograr el punto justo de burbujeo y dulzura.

Preparación
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Cocción
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Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

En Tasco, Boyacá, la familia Walteros conserva una receta muisca de chicha que exige paciencia: la masa de maíz amarillo fermenta un mes antes de hervirse en bollos, y el caldo resultante fermenta otras dos semanas hasta quedar con el burbujeo y el sabor que buscan los conocedores. Esta versión escala esa fórmula para preparar en casa, con los mismos pasos y proporciones ajustadas.

  1. Paso 1.

    Mezclar la harina de maíz muy fina con un melao preparado con parte de la panela hasta lograr una textura similar a masa de arepas.

  2. Paso 2. 1 mes

    Dejar fermentar la masa en una olla tapada durante un periodo prolongado, siguiendo el método tradicional de Tasco antes de continuar con la cocción.

  3. Paso 3.

    Formar bollos con la masa fermentada, a la manera de arepas, para prepararlos para la cocción en agua hirviendo.

  4. Paso 4. 12 horas

    Hervir los bollos en la olla con agua (cantidad escalada), cubriéndolos completamente y reponiendo el líquido evaporado con agua hirviendo.

  5. Paso 5.

    Dejar enfriar los bollos, deshacerlos con ayuda de una panela y disolver la masa resultante en agua fría previamente hervida hasta obtener un caldo grueso.

  6. Paso 6.

    Colar el caldo en un cedazo para retirar el 'unche' o cáscara del maíz, y verter el líquido en un recipiente limpio para iniciar la segunda fermentación.

  7. Paso 7. 15 días

    Agregar la panela restante al líquido colado, tapar sin apretar el recipiente y dejar fermentar revisando cada pocos días hasta alcanzar burbujeo y sabor deseado.

  8. Paso 8.

    Refrigerar el recipiente de fermentación en un lugar limpio y controlado como medida de inocuidad antes de servir, dado el riesgo microbiológico de la fermentación abierta a pequeña escala.

Historia y territorio

Bebida fermentada de maíz amarillo (porva) y panela, elaborada según el método tradicional de Tasco, Boyacá: la masa de maíz se fermenta primero, se cuece en bollos, se deshace en agua fría y el caldo colado fermenta una segunda vez hasta alcanzar el punto de burbujeo y dulzor deseado.

La receta de la familia Walteros, de Tasco, Boyacá, es reconocida portadora de la tradición muisca de la chicha en esa región, donde se acostumbra cultivar y secar el propio maíz para garantizar su calidad. En Boyacá y Cundinamarca esta bebida fermentada crea un puente entre los campesinos, los habitantes de ciudad y sus antepasados indígenas, y fue prohibida en 1948 por razones de salud pública, aunque su producción se mantuvo de forma clandestina hasta recuperar su lugar en las fiestas.

La chicha de maíz es una bebida fermentada de raíz indígena que en Boyacá y Cundinamarca sigue uniendo campo y ciudad; fue perseguida y prohibida en 1948, pero su elaboración artesanal sobrevivió y hoy vuelve a ocupar un lugar central en fiestas y encuentros del altiplano andino.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirva la chicha bien fría, revolviéndola antes de repartirla para integrar los sedimentos del fondo, en vasos o mates de barro si los tiene a mano. Es costumbre disfrutarla en fiestas y reuniones del altiplano boyacense y cundinamarqués, sola o acompañada de algo dulce; no requiere ningún acompañamiento obligatorio para completar el plato principal.

Para guardar

Una vez alcanzado el punto de fermentación deseado, refrigere la chicha en un recipiente limpio y tapado, y consúmala en pocos días; no se recomienda recalentarla, ya que es una bebida fermentada que se sirve fría, y cualquier signo de moho, olor pútrido o color anormal obliga a descartar el lote completo.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.