MesaColombiana
PostreVélez, Santander

Bocadillo veleño

La versión santandereana clásica: guayaba madura cocida, licuada y colada, cocinada a fuego lento con azúcar hasta el punto de recogerse en la vasija, cortada en panelitas y envuelta en hoja de bijao.

Preparación
20 min
Cocción
1 h
Rinde
4 porciones
Ilustración generada con IA · Acuarela y tinta.

Preparación

Este bocadillo veleño nace de una pasta densa de guayaba y azúcar, de color rojizo brillante y aroma que se afina con la hoja de bijao. La versión de esta receta es la casera santandereana: se cocinan las guayabas maduras, se licuan y cuelan para quitar semillas, se les suma jugo de naranja y se llevan a fuego lento con el azúcar hasta que la pasta se recoge en el centro de la vasija. Al enfriar cuaja firme, se corta en panelitas y se envuelve individualmente en hoja de bijao, que le presta gusto y perfume. Es un dulce concentrado, ideal para acompañar con queso fresco.

  1. Paso 1. 15 minutos

    Lavar las guayabas y cocinarlas enteras en el agua (⅔ taza) durante 15 minutos, hasta que estén blandas.

  2. Paso 2.

    Licuar las guayabas cocidas, pasar el puré por un colador para retirar las semillas y agregar el jugo de naranja colado.

  3. Paso 3. aprox. 25-35 minutos

    Llevar la pulpa colada a fuego lento con el azúcar, rebullendo constantemente con cuchara de palo hasta que la pasta deje los lados de la vasija y se recoja en el centro; el punto profesional corresponde a una consistencia firme cercana a 72 °Brix.

  4. Paso 4. enfriado inicial hasta que endurezca; para textura de corte tradicional, reposo prolongado

    Verter la pasta caliente en una vasija o molde rectangular pequeño (idealmente de madera forrada con plástico para un enfriado uniforme) y dejar enfriar hasta que cuaje y quede firme.

  5. Paso 5.

    Cuando la pasta esté fría y firme, partir en panelitas o bloques rectangulares y envolver cada porción en hoja de bijao previamente lavada, soasada y seca.

Historia y territorio

El bocadillo veleño es una pasta sólida de pulpa de guayaba madura y azúcar que, tras cocción, adquiere consistencia firme y color rojo brillante. Tradicionalmente se corta en pequeños bloques y se envuelve en hojas de bijao, que le aportan aroma y sabor característicos. En su presentación protegida por denominación de origen luce dos bandas de guayaba blanca y un centro de guayaba roja; esta receta reconstruye la fórmula casera de una sola pasta, cocinada a fuego lento y cortada en panelitas, tal como se prepara en las cocinas de Santander. Se sirve como dulce de sobremesa o merienda, solo o con queso.

El bocadillo veleño es originario de la región de Vélez, Barbosa y Guavatá (Santander) y Moniquirá (Boyacá), con origen situado entre 1870 y 1900. En Santander se fabricaba conserva de guayaba desde 1610 y desde 1870 se desarrollaron jaleas y postres de guayaba. Una carta de Antonio Nariño del 27 de noviembre de 1823 documenta su existencia temprana. Las Señoritas Alzugarate se consideran pioneras de su producción a comienzos del siglo XX, y hacia 1930 había 15 fábricas. En 2017 recibió Denominación de Origen protegida por la Superintendencia de Industria y Comercio, delegada a FEDEVELEÑOS.

En la provincia de Vélez el bocadillo es dulce de despensa y energía de camino: acompañó a trabajadores del ferrocarril y a ciclistas colombianos, y se combina con queso fresco. La hoja de bijao (Calathea lutea) que lo envuelve es un eslabón productivo con cientos de familias dedicadas a su procesamiento, y su uso como envase está avalado por la norma técnica y la denominación de origen.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sirve las panelitas envueltas o abiertas sobre la propia hoja de bijao, a temperatura ambiente. El maridaje clásico es con queso fresco: un cubo de bocadillo junto a una tajada de queso equilibra el dulce con el salado. También funciona con pan, en meriendas o de sobremesa, y como fuente de energía para caminatas o ciclismo, uso por el que es célebre. Tradicionalmente los bloques se agrupan en cajas de madera; con cada hoja de bijao se envuelven varios bocadillos.

Para guardar

Guarda las panelitas ya frías y firmes, envueltas en hoja de bijao o en recipiente hermético, en un lugar fresco y seco; por su alta concentración de azúcar se conservan bien a temperatura ambiente varios días. No requiere recalentado; se sirve a temperatura ambiente.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.