MesaColombiana
PostreGuainía

Lulos amazónicos (cocona) en almíbar con canela

Coconas, los lulos de la selva, cocidas enteras en un almíbar perfumado con canela hasta quedar tiernas y brillantes, y servidas tibias sobre una bola de helado de vainilla que se derrite con el jugo.

Preparación
15 min
Cocción
30 min
Rinde
6 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

La cocona tiene la piel tersa, un color que va del amarillo al rojo y un perfume que recuerda al tomate de árbol. Cruda es ácida y nada dulce, pero en almíbar cambia: se ablanda, se vuelve brillante y su acidez queda envuelta en azúcar y canela. En la Amazonía colombiana la llaman lulo amazónico, y en Guainía su versión en almíbar es uno de los dulces más queridos. Aquí la cocinamos entera, apenas el tiempo justo para que no se deshaga, y la servimos tibia sobre helado de vainilla, con todo su jugo.

  1. Paso 1. 10 minutos

    Lava los lulos amazónicos, frótalos con un paño limpio para quitarles la pelusa, retira el pedúnculo y pínchalos 3 o 4 veces con un tenedor; si alguno pesa más de 50 g, pártelo en mitades.

  2. Paso 2. 5 minutos

    En una olla de base gruesa pon el agua y el azúcar a fuego medio y revuelve de 4 a 5 minutos, hasta que el azúcar se disuelva por completo y el líquido se vea transparente.

  3. Paso 3. 12 minutos

    Agrega los lulos y la canela entera y, cuando el almíbar vuelva a hervir, baja a fuego medio-bajo y cocina alrededor de 10 minutos, moviendo la olla en vez de revolver, hasta que la punta de un cuchillo entre en la fruta sin resistencia pero esta siga entera.

  4. Paso 4. 22 minutos

    Saca los lulos con una espumadera a un bowl y retira la canela. Deja hervir el almíbar solo a fuego medio de 10 a 12 minutos, hasta que se reduzca más o menos a la mitad y cubra el dorso de una cuchara; viértelo sobre la fruta y deja reposar 10 minutos para que quede tibio.

  5. Paso 5. 5 minutos

    Pon una bola de helado de vainilla en cada una de 6 copas o vasos cortos, reparte encima de 3 a 4 lulos con un par de cucharadas del almíbar tibio y sirve de inmediato.

Historia y territorio

Es un postre rápido para seis porciones: medio kilo de lulos amazónicos se cocina unos diez minutos en un almíbar ligero de agua y azúcar con un palo de canela. Luego el almíbar se reduce solo, sin la fruta, hasta que espese un poco y cubra la cuchara. Las coconas quedan tiernas pero enteras, con la piel suave y la pulpa jugosa llena de semillitas, y se sirven de tres a cuatro por copa sobre una bola de helado de vainilla. El contraste entre lo tibio y lo frío, lo ácido y lo dulce, es la gracia del plato.

En la Amazonía las frutas de monte se vuelven dulce para que duren y para compartirlas: el copoazú se cocina con azúcar hasta quedar cremoso, el arazá se hace jalea y la cocona se pone en almíbar. En Guainía esos dulces de fruta amazónica son de lo primero que se recomienda probar a quien llega. En el Caquetá la cocona entra además en mermeladas y bocadillos, y ya se vende convertida en pulpa, néctares y conservas. Servirla con helado es una forma moderna de llevarla al postre de todos los días sin quitarle su carácter ácido.

Grabado de un paisaje de la región AmazoníaRegión AmazoníaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

Sírvelo apenas armes las copas, con la fruta tibia y el helado firme, y una cucharita larga para llegar al almíbar del fondo. Si quieres llevarlo más hacia la selva, pon al lado un trocito de casabe tostado, como se acompañan los dulces de fruta en Guainía. Es buen cierre para una comida de pescado de río o de carne a la brasa, porque su acidez limpia el paladar.

Para guardar

Las coconas que sobren se guardan en su almíbar, ya frías, en un frasco tapado en la nevera hasta 5 días. Para servirlas tibias, caliéntalas a fuego bajo en una olla pequeña de 3 a 4 minutos, sin dejar que hiervan fuerte para que no se deshagan, o sírvelas frías directamente. El helado no se guarda ya servido: arma las copas solo al momento de comer.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.