MesaColombiana
PasabocasCajete, Popayán

Carantanta

La lámina dorada que se forma pegada a la paila al cocer maíz añejo se retira, se enfría y se fríe hasta quedar crocante: así nace el pasabocas payanés más antojado del Cauca.

Preparación
—
Cocción
40 min
Rinde
4 porciones
Ilustración del tipo de plato y del territorio. Esta receta aún no tiene fotografía propia.

Preparación

La carantanta nace de un aprovechamiento inteligente: cuando el maíz blanco añejado se cuece en la paila para hacer las tortillas de Cajete, queda pegada a las paredes una costra delgada y aterciopelada. Esa costra, separada con cuidado y frita en abundante aceite, se convierte en un bocado crocante que se sala caliente y se come solo, como pasaboca payanés.

  1. Paso 1.

    Pilar el maíz blanco y ponerlo a remojar durante varios días hasta que esté añejado, tal como describe la tradición de Cajete, Popayán.

  2. Paso 2.

    Colar el maíz remojado para obtener el almidón resultante, con textura aterciopelada, y llevarlo a la paila.

  3. Paso 3.

    Cocinar la masa en la paila revolviendo constantemente hasta que el líquido se evapore y el granillo pase de blanco a amarillo pálido, formando la masa cocida.

  4. Paso 4.

    Retirar con cuidado la costra (carantanta) que queda pegada a las paredes de la paila una vez separada la masa destinada a las tortillas.

  5. Paso 5.

    Dejar reposar la pega de carantanta hasta que se enfríe completamente antes de proceder a freírla, siguiendo el método payanés de Cajete.

  6. Paso 6. 3 a 5 minutos por tanda

    Freír la carantanta ya fría en abundante aceite caliente hasta que esté dorada y crocante, vigilando el punto de fritura para evitar quemarla.

  7. Paso 7.

    Retirar del aceite, escurrir bien y agregar sal inmediatamente mientras está caliente, empacando o sirviendo como pasaboca.

Historia y territorio

Se trata de una lámina irregular de maíz cocido que se desprende de la paila una vez retirada la masa de las arepas. Fría, se fríe en aceite abundante hasta dorar y quedar crujiente, y se sazona con sal apenas sale del aceite. Su textura recuerda un chicharrón de maíz: quebradiza por fuera, con capas finas que se rompen entre los dientes.

La carantanta se elabora tradicionalmente en el corregimiento de Cajete, cerca de Popayán, donde mujeres artesanas del maíz pilan el grano blanco, lo remojan varios días y cuecen el almidón colado en paila hasta formar la masa de las tortillas. La costra que queda pegada a la paila, antes considerada una ñapa sin valor comercial, se convirtió con el tiempo en un alimento insignia del Cauca, presente en el Congreso Gastronómico de Popayán.

En Cajete, vereda payanesa donde el maíz se trabaja al calor de hornos y pailas de leña, la carantanta representa el ingenio de no desperdiciar nada del proceso de hacer tortillas: lo que antes se regalaba como sobrante hoy se vende y se disfruta como pasabocas independiente en las mesas del Cauca.

Grabado de un paisaje de la región AndinaRegión AndinaVer todas sus recetas →

Servir y conservar

Para servir

La carantanta se sirve como pasabocas, recién frita y caliente, apenas escurrida y salada. Se disfruta sola, en trozos irregulares que se comparten en la mesa, y también puede acompañar otros platos típicos payaneses. En algunas regiones se usa además como ingrediente para sopas, aunque esa preparación corresponde a una variación distinta que no forma parte de esta receta de fritura.

Para guardar

Consume la carantanta frita el mismo día, preferiblemente recién hecha y aún caliente o a temperatura ambiente, para aprovechar su textura crocante; si sobra, guárdala en un recipiente hermético a temperatura ambiente por un tiempo corto, ya que la humedad ambiental tiende a suavizar la costra y perder su crocancia característica.

Variaciones y consejos

Fuentes consultadas

La investigación conserva sus fuentes por separado para que el relato sea legible y la trazabilidad, auditable.